A fuerza de crisis recurrentes, las criptomonedas se están ganando un lugar como refugio de valor para los argentinos que sólo parecieran tener ojos para el dólar. Y con una comunidad creciente de usuarios, también se expande la oferta de plataformas pensadas para el minorista.

“Elegimos Argentina porque hay un talento técnico impresionante, pero además porque existe una comunidad de criptomonedas muy grande, de las más importantes a nivel global. Es un mercado realmente avanzado y queremos darle más institucionalidad. Creemos que las criptomonedas equivalen a la invención de Internet. Son una Internet de las cosas de valor”, grafica Pablo González desde México. Está hablando de Bitso, la primera plataforma de criptomonedas que adhiere a regulación internacional que ofrecerá sus servicios en el país.

Según el cofundador de la empresa, “las oficinas locales ya están inauguradas. Argentina es el primer país fuera de México en el que desembarcamos. Ya comenzamos a operar y estamos expandiendo el equipo”. Se podrá operar a partir de sólo $ 100.

Las criptomonedas son monedas puramente virtuales en las que es posible ahorrar y con las que también se pueden realizar transacciones entre los usuarios. Se trata de un medio de pago digital descentralizado, esto es, que no son emitidas por ningún banco central. Para un argentino, suponen una reserva de valor en un activo dolarizado pero que se puede comprar con pesos.

El Bitcoin, la criptomoneda líder y más conocida para los que no están familiarizados con este mundo, subió 30% en enero, el mejor inicio de año en más de cinco años. En 2019, fue el activo más rentable con un salto del 92,2 %, casi tres veces más que el índice tecnológico Nasdaq, en segundo lugar.

Nació en 2009 y llegó para diciembre a US$ 20.000, pero luego se derrumbó a la mitad. Hoy cotiza en torno a US$ 10.000. ¿Qué define su precio? “Básicamente, depende de la oferta y la demanda. La oferta está definida por la emisión de bitcoins (a cargo de los llamados “mineros” y quienes venden) y la demanda, de las personas y los fondos que quieren comprar. Como hay un número escaso de bitcoins y la demanda es creciente, se generan fuertes subas”, explica un iniciado en este mundo. Se estima que en la Argentina existe una comunidad de usuarios que se acerca a los 400.000.

“Tenés tres vía habilitadas, desde depositar pesos a través de un Rapipago o Pago fácil, un opción a la que recurren muchos que están en el mundo no bancarizado, hacer una transferencia bancaria o bien utilizar Mercado Pago”, explica Matías Dajcz, CFO de Ripio.

“El mundo de las criptomonedas empieza en realidad creando un refugio de valor en plena crisis de las hipotecas en Estados Unidos, cuando quebró Lehman Brothers. Nosotros lo vimos clarísimo en el período post-PASO, cuando se caían las páginas de homebanking o los bancos no te vendían y tuvimos un boom de operaciones. Porque al fin y al cabo se trata de comprar un activo dolarizado”, explica.

Y reconoce: “Más allá de las crisis, también es cierto que influye el precio y que cuando tiende a subir, se disparan las transacciones. Igual terminamos el 2019 con un volumen equiparable al del 2017, que había sido nuestro año récord, cuando Bitcoin había llegado a u$s 20.000.

Ripio tiene más de seis años en el mercado y unos 300.000 usuarios en la Argentina. “Empleamos a más de 100 personas con presencia en Brasil, México, Uruguay y España. Somos una de las principales plataformas de América latina. Ofrecemos varios servicios desde wallet o billetera digital pasando por exchange, soluciones corporativas para institucionales y un producto de préstamos, que ahora estamos relanzando”, señala.

Manuel Beaudroit, Cofounder de Bitex, que arrancó en 2014, asegura que “el ecosistema cripto argentino está más desarrollado tanto por cantidad, calidad, como variedad de emprendimientos. Tenés gente trabajando en auditoría de seguridad, en billeteras, en contratos inteligentes. Hay mucha subverticales dentro de la industria y además, con proyección internacional”.

Beaudroit explica que “un exchange se diferencia de una casa de cambio de criptomonedas en que no establece el precio sino que conecta puntos en un mercado”. De todos modos, Bitex también ha ido diversificando sus negocios, convirtiéndose en proveedores de servicios a instituciones financieras, dándoles liquidez en bitcoins y soluciones en pagos internacionales.

Guillermo Torrealba es CEO y Cofounder de Buda.com, la plataforma más grande de Chile, con más de cinco años de presencia en el mercado. Hoy se encuentra en proceso de consolidación después de su rápida expansión a Perú, Colombia y Argentina, con este proyecto que tiene ya 150.000 clientes.

“Somos un exchange, esto es ofrecemos una plataforma donde se juntan compradores y vendedores y también tenemos una wallet o billetera con la que es posible usar cuatro criptomonedas. Estamos en Argentina desde abril de 2017 y la elegimos porque tiene una comunidad cripto muy desarrollada. Más allá del volumen, que no es exorbitante, tiene que ver con que posee muchos emprendedores, que se lanzaron rápidamente a adoptar esta tecnología y que hace tiempo buscan refugios”, comentó.

“En cuanto a los factores que mueven al mercado, diría que influye mucho el precio. Cuando sube tiende a aumentar el número de clientes y el volumen transado pero también incide la inestabilidad del país, los momentos en que se buscan alternativas de refugio“, añadió.

La primera regulada

“Queremos que el pequeño inversor empiece a estar expuesto a la tecnología y una de las cosas que nos imponen los principios de Gibraltar es hablar de los riesgos, entre ellos, el de la volatilidad“, aclara González, de Bitso, la sexta plataforma en obtener la licencia de la Comisión de Servicios Financieros de Gibraltar.

Es un país, explica, en el que empezaron a trabajar ya en 2015 en materia regulatoria y son uno de los países con un marco más robusto. Bitso tiene presencia en 14 países, emplea a más de 100 personas y posee oficinas en San Francisco, Vancouver, Ciudad de México, Gibraltar, Buenos Aires y San Pablo.

Vamos a ofrecer 9 criptomonedas. Se van a poder comprar o vender contra pesos, además ofrecemos el servicio de custodia e incluso se pueden mandar por whatsapp. Más adelante, vamos a incorporar también los pagos”, detalla.

“Desde el año pasado somos la primera en América latina regulada. Empezamos en 2014 en México conectando personas con el mundo de las criptomonedas.  Y trabajamos de cerca con los reguladores, lo que se plasmó en febrero de 2018″, señala.

En el mercado argentino hay ocho plataformas de tamaños muy variados, apunta González. “Nosotros somos la primera con regulación internacional y nuestra propuesta de valor tiene que ver con la experiencia de usuario que ofrecemos”.

Fuente: Clarín