El economista y ganador del Premio Nobel, Robert Shiller, analizó la reciente el impacto que la pandemia tendrá sobre Wall Street y los mercados en todo el mundo.

Shiller es la autoridad mundial en burbujas financieras y por eso no suele ser bienvenido en la comunidad de las criptomonedas. Para él, el Bitcoin, por ejemplo, es una burbuja más, que corre grandes riesgos en momentos como el actual, donde por la pandemia reina la incertidumbre, comienza a propagarse el miedo y la ansiedad, y los efectos psicológicos de esto impactan no solo en las bolsas sino también en estos nuevos activos.

El miedo puede ser causado por cualquier cosa. Un desastre natural, una quiebra importante o una pandemia. Con ellos, la sociedad pasa de lo racional a lo irracional en un instante. Cuando el miedo invade, todo se sobredimensiona e impacta también en las decisiones, incluso en las financieras.

La BBC Mundo le preguntó a Shiller si era comparable lo que estaba ocurriendo hoy en día por la pandemia con el escenario que llevó a la famosa caída de la bolsa en 1929. Él respondió que se genera un efecto similar que los psicólogos llaman la “heurística de la afectividad”, un concepto acuñado por Paul Slovic, “que dice que las personas toman decisiones con base en eventos que les provocan temor. La gente tiene una inclinación natural a exagerar el riesgo. Y después de eventos negativos, como un terremoto, se acelera la tendencia al miedo de un colapso financiero”.

Pero en este ejemplo la pandemia tiene un efecto más poderoso que un terremoto para provocar ansiedad, según el profesor de la Universidad de Yale. Hay entonces parte de la baja en la economía que es real, por las medidas de confinamiento alrededor del mundo, y otra parte que es producto de los efectos psicológicos del sobredimensionamiento del miedo a la enfermedad y por las narrativas en torno a la misma que se expandieron y amplificaron en todo el mundo.

Por eso Shiller considera que hay dos pandemias, una de COVID-19 y otra de ansiedad.

¿Wall Street se recupera de la pandemia?

Los mercados tuvieron una caída en marzo y ahora muestran optimismo

Los mercados tuvieron una caída en marzo y ahora muestran optimismo

Lo que ocurrió en este caso es que los mercados se anticiparon. La caída más importante en Wall Street fue en marzo, mientras que la baja a la economía real llegó en abril y mayo. Ahora, mientras la economía sigue acusando el impacto, los mercados se muestran más optimistas. 

Esto se debe a las expectativas por potenciales vacunas para el COVID-19, por la promesa de salir del aislamiento y porque luego de eso habría una recuperación que los inversores no se quieren perder. Tienen la previsión de que esta crisis podría tener forma de “U” o de “V” y todos quieren su parte en esa reconstrucción.

“Vemos una narrativa que influye en la percepción de los inversores. Se podría decir que el mercado puede subir cuando se confirme claramente que hay una vacuna o un tratamiento”, le dijo Shiller a BBC Mundo.

“Eso es parte de la narrativa, ya que la idea de una posible recuperación con forma de V está vívida en la imaginación de la gente, porque tuvimos una recuperación con forma de V cuando se produjo una caída de 20% en la bolsa hacia finales de 2018. Y luego subió a nuevos récords. Eso todavía está en nuestra memoria de corto plazo, apenas pasó hace un año y medio”, continuó.

La pregunta en este caso es si ya pasó lo peor o no. Es un optimismo ansioso por conocer esa respuesta que podría cambiar las cosas de un día para el otro. Un par de malas noticias y algunos reveses podrían ser suficientes para que se produzca otra caída como la vivida en marzo, y para que la crisis tome forma de “W”.

Shiller espera que éste sea el caso: “Después de 1929 la bolsa de valores cayó un tercio, luego recuperó la mitad del terreno perdido en 1930, pero después colapsó otra vez. Y en 1936 volvió a subir y luego volvió a caer”, recordó. Él espera que, al igual que ocurrió en la década del ’30, la bolsa viva un “viaje salvaje” entre recuperaciones y caídas.

Por eso Shiller aclara que el miedo distorsiona la realidad, viendo las cosas peor de lo realmente son, pero de la misma manera opera el optimismo, nos hace pensar en positivo y que lo peor ya pasó cuando no hay certeza de que sea así.

Eso puede pasar por ejemplo con el Bitcoin, si todos están comprando porque esperan una gran recuperación y el precio se infla para después caer estrepitosamente. Lo inesperado de esa crisis en medio de una etapa optimista provoca finalmente que la baja sea aún mayor.

Fuente: iProfesional